LENGUA DE SEÑAS Educación especial: lo que el sistema todavía no escucha .jpg) La comunidad hipoacúsica cuenta con múltiples formas de expresión y comunicación, y cuestionó las miradas que la reducen a una limitación. “Los que estamos acotados somos los oyentes. Ellos cantan, recitan, se comunican y participan plenamente cuando se les garantizan los apoyos necesarios”, remarcó. La profesora de Educación Especial Carolina Aquino expuso en Radio City las barreras que aún persisten en el sistema educativo, la falta de profesionales capacitados y la necesidad de revalorizar la lengua de señas como derecho. Cuerpo de la noticia
La profesora de Educación Especial Carolina Aquino visitó los estudios de Radio City 94.5 MHz, donde realizó un análisis social y desde la perspectiva de derechos sobre la situación educativa de las personas hipoacúsicas, advirtiendo que la inclusión escolar continúa siendo incompleta y desigual.
Con más de 30 años de experiencia, Aquino explicó que a lo largo del tiempo los modelos educativos fueron cambiando, desde el oralismo hasta las propuestas bimodales y gestuales. Sin embargo, sostuvo que el verdadero desafío sigue siendo respetar la identidad y las necesidades de cada estudiante. “No siempre se puede exigir la lengua oral; la lengua de señas es un idioma y debe ser reconocida como tal”, afirmó.
En ese sentido, destacó que la comunidad hipoacúsica cuenta con múltiples formas de expresión y comunicación, y cuestionó las miradas que la reducen a una limitación. “Los que estamos acotados somos los oyentes. Ellos cantan, recitan, se comunican y participan plenamente cuando se les garantizan los apoyos necesarios”, remarcó.
Aquino también se refirió al uso del implante coclear y pidió que su indicación sea evaluada con responsabilidad y sin imposiciones. Señaló que no todos los niños cuentan con las condiciones sociales, familiares y terapéuticas para atravesar procesos de rehabilitación sostenidos, lo que puede generar nuevas desigualdades.
Otro de los puntos centrales fue el impacto que atraviesan las familias ante el diagnóstico de discapacidad. La docente señaló que es fundamental el acompañamiento institucional y profesional, evitando la culpa y promoviendo el acceso a información, redes de apoyo y espacios especializados.
Finalmente, alertó sobre las desigualdades territoriales en la provincia, especialmente entre la capital y el interior, donde muchas familias deben trasladarse largas distancias para garantizar el derecho a la educación de sus hijos. Además, remarcó la escasez de profesionales formados en lengua de señas, una barrera que limita el acceso pleno a la educación y a la salud. “La inclusión no puede ser solo un discurso; tiene que garantizar derechos reales en el aula”, concluyó.
R: Gladis Lencina
Jueves, 5 de febrero de 2026
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