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Política
Protestas en la Universidad de Columbia: las tensiones aumentan
Grupos de estudiantes llevan varias noches durmiendo en tiendas de campaña en el campus y han estallado enfrentamientos entre manifestantes y contramanifestantes dentro y fuera de la universidad.
El lunes por la mañana, con una bata académica azul claro bajo el brazo, la profesora Marianne Hirsch se apresuró para pasar la fila de seguridad en la entrada de la Universidad de Columbia. Para pasar las puertas, todo el mundo tenía que escanear sus documentos de identidad, en cumplimiento de un anuncio de la administración de la universidad según el cual solo se permitiría la entrada al campus a estudiantes y profesores.

Sin embargo, Hirsch no se dirigía a una ceremonia de graduación, sino a protestar contra la presidenta de la universidad, Nemat Shafik. El miércoles pasado, Shafik testificó en una tensa audiencia en el Congreso sobre el antisemitismo en los campus universitarios, y al día siguiente llamó a la policía para vaciar un campamento de manifestantes que protestaban contra la guerra en Gaza y los vínculos de la universidad con Israel. Más de 100 estudiantes fueron detenidos.

“Estoy aquí debido a su violación de la libertad académica en la audiencia del Congreso y por su decisión de traer a la policía al campus para detener a estudiantes”, dijo Hirsch, profesora emérita del Departamento de Inglés y Literatura Comparada.

El lunes, en el campus de Columbia y sus alrededores —mientras las protestas se desarrollaban bajo un perfecto cielo azul, pocas horas antes del comienzo de la festividad judía del Pésaj— había un sentimiento compartido por casi todo el mundo, independientemente de sus puntos de vista sobre la guerra: la indignación contra Shafik.

Los estudiantes llevan varias noches durmiendo en tiendas de campaña en el campus, y en ocasiones han estallado enfrentamientos entre manifestantes y contramanifestantes tanto dentro como fuera de las puertas de la Universidad de Columbia. El lunes, la acción en Broadway comenzó sobre las 9:30 a. m., cuando varias decenas de personas, varias de ellas envueltas en banderas israelíes, escucharon un discurso de Shai Davidai, quien ha criticado duramente la respuesta de Columbia al antisemitismo en el campus.

Un trío de mujeres que viven cerca vieron las publicaciones de Davidai anunciando que estaría en Columbia y sintieron el impulso de asistir, a pesar de tener que preparar la comida de Pésaj para decenas de invitados.

Otra mujer, Peggy Sarlin, asistió a la concentración envuelta en una bandera israelí. Dijo que había recordado un documental de 2004 titulado Columbia Unbecoming, sobre el antisemitismo en el campus, que fue muy debatido en el momento de su estreno.

Caroline Bissonnette, estudiante de periodismo y asuntos internacionales, esperaba en la fila de seguridad para entrar en el campus. Dijo que las protestas habían sido pacíficas y que cualquier escalada de tensión se había producido como consecuencia de la respuesta de la universidad. “La mayor perturbación ha venido de la policía”, dijo.

A las 10:30 a. m., varios de oficiales de la policía de Nueva York comenzaron a congregarse en Broadway, algunos de ellos con equipos antidisturbios. “¿Es esto necesario?”, preguntó el rabino Michael Feinberg, quien dirige una organización sin fines de lucro que apoya los derechos de los trabajadores y la justicia económica, mientras caminaba hacia una celebración interreligiosa del día de la Tierra. “Creo que es penoso que las cosas hayan llegado a este punto en el que hay este tipo de presencia policial. Es especialmente triste que esto ocurra cuando nos preparamos para celebrar el Pésaj”.

Mientras la policía vigilaba, el rencor verbal y la tensión fueron en aumento.

Un hombre con un cartel que decía “¡Israel mata a 14.000 niños!” gritó insultos antisemitas a los espectadores. Una mujer que sostenía un póster de un rehén israelí se enzarzó a gritos con el hombre hasta que empezó a llorar. Un hombre que gritaba “Palestina será libre” fue escoltado por oficiales de policía hacia un centro de mando móvil.

Una estudiante vestida con una toga de graduación y sandalias Birkenstocks sorbía un café mientras caminaba por Broadway. Las ceremonias de graduación son el 15 de mayo, pero ella iba vestida para una sesión de fotos con su hermana de sororidad. Dijo que estaba disgustada por las restricciones impuestas tan cerca de la graduación, pero también por la forma en que se había tratado a los estudiantes.

En el campus, los trabajadores ya habían colocado sillas para las ceremonias de graduación. En una zona verde cercana, estudiantes manifestantes y periodistas se agrupaban en torno a un gran campamento de unas 70 tiendas de campaña decoradas con carteles y banderas palestinas.

Los gritos de la gente en Broadway podían oírse en el campus, pero hacia el interior de la puerta, el ambiente era más tranquilo y menos intenso. Una gran multitud de miembros del profesorado organizó un paro y una rueda de prensa, y luego cruzó Broadway hasta el Barnard College para continuar su protesta por las detenciones y suspensiones de estudiantes.

Grupos de estudiantes contemplaron la escena. Linda, una estudiante de segundo año que pidió que solo se le identificara por su nombre de pila, estaba con sus amigos. Dijo que se alegraba de que los profesores se pronunciaran contra la detención de estudiantes. Dijo que apoyaba el derecho de los manifestantes a reunirse y también dijo que entendía por qué algunos estudiantes judíos se sentían inseguros.

Cerca de allí, dos estudiantes de Barnard vestidos con kufiyas —uno de ellos con una enorme bandera palestina— se dirigieron hacia el campamento tras asistir a una clase por Zoom en sus dormitorios. Dijeron que no lamentaban que el final de su año escolar hubiera estado dominado por los disturbios y las protestas. Uno de ellos dijo que la causa era más importante que su educación.

En la puerta del campus, cerca de la calle 117 Oeste, una madre y su hijo se despidieron con un abrazo. No revelaron sus nombres por motivos de seguridad. Ella había pasado por allí para verificar que estaba a salvo, después de que él le dijera que ya no se sentía seguro en la universidad.

Ha solicitado el traslado a otra universidad en otoño.


Martes, 23 de abril de 2024

 
 
 
 
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