CRISIS ECONÓMICA DE MILEI 2026 Más de la mitad de los niños y adolescentes del país es pobre  Lo reflejó un nuevo informe de la Universidad Católica Argentina (UCA), en el que se describe que el 53,6% de los menores vive en condiciones de pobreza y casi tres de cada diez no acceden de manera regular a una alimentación adecuada.
La pobreza infantil sigue siendo uno de los principales problemas estructurales de Argentina y, pese a algunas mejoras recientes, los niveles siguen siendo alarmantes. Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló que más de la mitad de los niños y adolescentes del país vive en condiciones de pobreza.
De acuerdo con el relevamiento, el índice alcanzó el 53,6% al cierre de 2025, lo que implica que más de uno de cada dos chicos (de 0 a 17 años) no logró cubrir necesidades básicas vinculadas a la alimentación, la salud, la educación y el entorno social . Si bien el dato representa una baja respecto de años anteriores cuando el indicador llegó a superar el 60%, el panorama sigue siendo crítico.
Uno de los aspectos más sensibles del informe es el de la inseguridad alimentaria. Según los datos difundidos, alrededor del 30% de los niños no accede regularmente a una alimentación adecuada, lo que refleja un deterioro en las condiciones de vida de amplios sectores. En términos más precisos, el 28,8% de los menores experimentó inseguridad alimentaria durante 2025, y una proporción significativa lo hizo en niveles severos .
Además, la indigencia que mide a quienes no alcanzan siquiera a cubrir la canasta básica alimentaria afectó al 10,7% de los niños y adolescentes, lo que marca la persistencia de situaciones de extrema vulnerabilidad .
El informe reconoce que en los últimos dos años se registró una mejora en los indicadores sociales, en parte impulsada por una recuperación de ingresos y una mayor asistencia estatal. La pobreza infantil descendió desde niveles cercanos al 63% en 2024 a poco más del 53% en 2025.
Sin embargo, desde la UCA advierten que estos avances no alcanzan para revertir las desigualdades estructurales que afectan a la infancia. Las privaciones en áreas clave como alimentación, salud y educación siguen siendo elevadas, especialmente en los sectores más vulnerables.
En ese sentido, el informe destacó que el problema no es solo la falta de ingresos, sino también las condiciones de vida en las que crecen los niños. Factores como el acceso limitado a servicios básicos, la precariedad habitacional y las dificultades para sostener trayectorias educativas impactan directamente en el desarrollo infantil.
LA PRECARIEDAD HABITACIONAL ES OTRA DE LAS ARISTAS DESDE LAS QUE SE PUEDE ANALIZAR LA COYUNTURA. Asimetrías persistentes Otro de los puntos que subraya el estudio es la fuerte desigualdad territorial y social. La pobreza infantil se concentra con mayor intensidad en áreas urbanas periféricas y en regiones con menor desarrollo económico, donde las oportunidades laborales son más escasas y los servicios públicos más limitados.
Asimismo, el informe advierte que los niños son uno de los grupos más afectados por la pobreza en comparación con otros segmentos etarios, lo que refleja una mayor vulnerabilidad estructural.
En términos absolutos, esto implica que millones de chicos en el país crecen en contextos de privación. Estimaciones basadas en informes previos indican que más de 8 millones de niños y adolescentes se encuentran en situación de pobreza, lo que da cuenta de la magnitud del problema.
Las consecuencias de esta situación se reflejan en múltiples aspectos de la vida diaria. La dificultad para acceder a una alimentación adecuada afecta la salud y el desarrollo físico, mientras que las limitaciones económicas condicionan el acceso a controles médicos, educación de calidad y actividades recreativas.
El informe también advierte sobre una mayor dependencia de la asistencia social, tanto estatal como comunitaria, para garantizar necesidades básicas. En muchos casos, comedores escolares y barriales se convierten en un sostén clave para miles de familias.
En paralelo, la pobreza infantil tiene efectos de largo plazo, ya que reduce las oportunidades futuras y reproduce ciclos de desigualdad. La falta de acceso a condiciones adecuadas durante la infancia impacta en el desarrollo cognitivo, el rendimiento escolar y las posibilidades de inserción laboral en la adultez.
A pesar de la mejora en algunos indicadores macroeconómicos y sociales, la pobreza infantil continúa siendo un problema estructural en Argentina. Desde la UCA advierten que la recuperación observada en los últimos meses aún es frágil y podría revertirse si no se consolidan políticas sostenidas de inclusión social.
El desafío, según los especialistas de la citada casa de altos estudios, pasa por combinar crecimiento económico con generación de empleo de calidad y políticas públicas orientadas a la infancia, que permitan garantizar condiciones básicas de vida.
Jueves, 23 de abril de 2026
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