PRIVILEGIOS Y CONTRADICCIONES EN EL PODER Los créditos hipotecarios que desnudan las mentiras libertarias  Mientras se condena la intervención estatal, funcionarios libertarios acceden a créditos millonarios con condiciones preferenciales. El contraste con jubilados y familias comunes reabre el debate sobre equidad, ética y el verdadero alcance de la "movilidad social".
Los libertarios argentos recitan como un mantra "toda intervención del Estado empobrece al individuo del sector privado". Una gran mentira, tal como lo demostraron recientemente 23 funcionarios que militan en la Libertad Avanza con un sorpresivo enriquecimiento gracias a sueldos abultados y créditos de entidades estatales.
Así lo prueba la "movilidad social" que reivindicó por estos días el presidente Javier Milei de esos 23 funcionarios, 22 gracias a créditos hipotecarios UVA del Banco de la Nación Argentina y uno, Manuel Adorni, por supuestos préstamos entre privados que le es posible devolver en un año gracias al sueldo como jefe de gabinete y los contratos triangulados para la consultora de su viajera esposa, con firmas prestadoras de servicios a empresas del Estado que controla el propio jefe de gabinete.
Los beneficios del Estado presente para altos funcionarios también llegaron a la diputada nacional por Corrientes y estrella mediática, Virginia Gallardo, a quien gracias a su proximidad al poder obtuvo un crédito hipotecario de más o menos 170 millones de pesos.
La legisladora, modelo y animadora de televisión es una de los 22 funcionarios de la Libertad Avanza que entre 2025 y 2026 se beneficiaron de un monto muy superior a los 111.000 millones de pesos de promedio que el sistema financiero argentino distribuyó entre las 22.500 familias que se animaron a sacar créditos hipotecarios UVA al doble de las tasas otorgadas a los 22 amigos de Javier y Karina Milei.
Estos beneficios multimillonarios para 22 amigos con acceso a información privilegiada contrasta con la masiva eliminación del beneficios de remedios a costo subsidiado para jubilados que cobran la mínima y tienen diagnóstico de enfermedades crónicas como cáncer, efectos secundarios de la diabetes, accidentes cerebrovasculares o cardíacos.
Cuando se le pregunta a la IA que rastree datos acerca de los créditos hipotecarios, Chatgpt responde: "Según datos reconstruidos a partir de investigaciones periodísticas y denuncias judiciales, al menos 22 funcionarios accedieron a préstamos hipotecarios por montos que oscilan entre los $100 millones y más de $500 millones. En conjunto, esto representa un volumen estimado de entre $4.000 y $5.500 millones".
Si se dividen los 5.500 millones entre esos 22 beneficiarios de la casta libertaria el resultado arroja un promedio de 250.000.000 de pesos, aunque se sabe que hubo varios más privilegiados que hasta llegaron a los 500 millones de pesos.
UNA DIPUTADA QUE USÓ LOS PRIVILEGIOS DEL RANGO. La IA también reconoce que "en términos macroeconómicos esa cifra de 5.500 millones resulta marginal dentro del total del sistema financiero", pero marca un gran contraste con la forma en que se distribuye el crédito en el resto de la sociedad.
En paralelo, durante 2025 el Banco Nación otorgó alrededor de 21.500 créditos hipotecarios a familias por un total cercano a los $2,4 billones. Es decir, el grueso del financiamiento se volcó hacia el acceso a la vivienda, pero bajo condiciones muy distintas: montos considerablemente menores por beneficiario, requisitos más estrictos y tasas de interés más elevadas.
La diferencia no es solo cuantitativa, sino cualitativa. Mientras que los funcionarios accedieron a créditos de alta magnitud en algunos casos, varias veces superiores al promedio del sistema y con tasas cercanas al 4,5% anual, muchos de los créditos disponibles para el público general se ubicaron en niveles significativamente más altos, con mayores exigencias de ingreso y menor margen de financiamiento sobre el valor de la propiedad.
Esto genera un contraste difícil de ignorar: un grupo reducido de personas concentrando préstamos de gran escala y en condiciones favorables, frente a decenas de miles de familias que acceden a financiamientos más limitados y costosos. En promedio, los créditos otorgados a particulares implican un esfuerzo financiero considerablemente mayor en relación a sus ingresos, lo que restringe el universo de quienes pueden calificar.
En este contexto, el debate público dejó de centrarse únicamente en la legalidad de los créditos para enfocarse en su equidad. La discusión ya no pasa por si el crédito hipotecario es una herramienta válida algo ampliamente aceptado sino por cómo se distribuye y a quién beneficia en la práctica.
Porque si bien el crédito puede ser, en teoría, un motor de movilidad social, su impacto real depende de su alcance. Y hoy, los datos muestran un sistema en que el acceso sigue siendo limitado, segmentado y con condiciones desiguales según el perfil del solicitante.
Falta de ética
Vale destacar que la doctrina libertaria, por lo menos en el discurso, repudia cualquier posibilidad de ayuda estatal. Si recorremos los posteos de los trolls libertarios en las redes sociales podemos ver cómo se denigra a jubilados, beneficiarios de planes sociales y se justifica el levantamiento del programa "Volver al trabajo" que distribuía 80.000 pesos mensuales por individuo a personas que carecen de lo esencial para sostener una vida digna y que según el propio Milei no se merecen las políticas de "justicia social" que el Presidente y sus secta de seguidores considera "abominables".
Cuando se descubrió el otorgamiento de estos créditos privilegiados a una tasa que es la mitad de las que el mismo banco exige a clientes comunes que no aparecen en la lista de contacto de Karina y Javier, todos repitieron, incluso el Presidente, que no es un delito obtener préstamos del Banco Nación.
Puede que no sea un hecho delictivo, pero otros empleados públicos, menos afortunados, tienen que pagar hasta el 10% por encima de la inflación de intereses, mientras que la casta libertaria paga solo 4,5% de interés, pero es una demostración cabal de falta de ética y una transgresión a su propia filosofía de secta política que promueve el desprecio a la vigencia del Estado como instrumento de políticas para impulsar el bien común y sostener un proyecto de país con bienestar para todos, no solo para una minoría de privilegiados allegados al poder.
Lunes, 13 de abril de 2026
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